¿Una cerveza por favor?

Con la llegada de la primavera, el calorcito y las tardes más largas debido al cambio horario parece más habitual ver en las terrazas de los bares a grupos de amigos “tomando algo”. ¿Y qué suele haber en las mesas? Aunque depende del grupo de población y del motivo de la reunión, no es difícil encontrarse unas cervecitas y un poco de tapeo. Tampoco es extraño que en estas reuniones alguien te anime a tomarte una o incluso se anime él mismo con el argumento de “…el otro día leí en el periódico que la cerveza es muy buena para…” o “…recomiendan consumirla…”. Momento en el que, ante este tipo de afirmaciones, deberíamos hacernos una serie de preguntas: ¿La fuente del artículo y el estudio es fiable? Y algo que no solemos tener en cuenta, ¿Quién subvenciona el estudio? ¿Qué fin tiene la publicación de este estudio?

Se podría decir que la cerveza es uno de los productos más antiguos de la civilización, los historiadores creen que ya existía en Mesopotamia en el año 10.000 a.C. Se trata de una bebida fermentada que se caracteriza por su baja graduación alcohólica (entre 4º y 5º) y que por lo tanto aporta menos calorías que la misma cantidad de otra bebida alcohólica de mayor graduación. Está formada principalmente por un cereal (cebada), una flor (lúpulo), una levadura (Saccharomyces cerevisiae) y agua. Y aunque la gran variedad de cervezas existentes dificultan la obtención de datos sencillos y homogéneos sobre sus propiedades nutritivas, su composición es la causante de su aporte en vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.

Nutrientes que encontramos en otros alimentos (como frutas y verduras) y que nos aportan beneficios para la salud. Beneficios relacionados con la prevención de enfermedades cardiovasculares, cáncer, demencia, hidratación, envejecimiento, etc. De ahí que los científicos hayan decidido estudiar la relación existente entre la composición de la cerveza y dichos efectos beneficiosos y que finalmente hayan encontrado la relación deseada. Sin embargo, estos estudios no informan sobre los efectos negativos que tiene el consumo de una bebida alcohólica (aunque sea de baja graduación) como es la cerveza.  Por ejemplo:

  • El consumo de cerveza disminuye el consumo de agua, dificultando alcanzar las recomendaciones de ingesta de agua de 1,5 a 2 litros diarios.
  • Provoca hipoglucemias en diabéticos.
  • En personas con predisposición genética a la hipertrigliceridemia se observan niveles elevados de triglicéridos incluso con ingestas moderadas.
  • Causa deshidratación y la entrada en un círculo vicioso. El aumento de la producción de orina, debido al efecto diurético de la cerveza, se ve compensado por la estimulación por parte del organismo de “el centro de la sed”. Por lo tanto, a más sensación de sed, más ingesta de cerveza.
  • Aporta calorías vacías, calorías que no son útiles para el trabajo muscular ya que están desprovistas de nutrientes. Además, el consumo de cerveza como bebida refrescante suele ir acompañado de alimentos calóricos como patatas fritas, tapas, etc.
  • Su consumo desequilibra el estado nutricional ya que crea deficiencias en diversos nutrientes. Como es el caso de las vitaminas del grupo B, ya que el alcohol las necesita para su degradación y por lo tanto los niveles de estas vitaminas acaban al borde de la deficiencia. También se han descrito anomalías en la absorción y metabolización del hierro, zinc, magnesio y potasio debido al consumo de alcohol.

Dicho de otro modo, es verdad que numerosos estudios sugieren que el consumo moderado y habitual de cerveza reduce el riesgo de enfermedad isquémica del corazón en varones y mujeres. No obstante, frente a este posible efecto beneficioso se sabe que el consumo moderado de cerveza (debido a ser una bebida alcohólica) aumenta el riesgo de padecer obesidad, hipertensión arterial, hipertrigliceridemia, enfermedades hepáticas, pancreatitis, gastritis y diversos cánceres. Sin olvidar que aumenta el riesgo de sufrir accidentes de tráfico y similares.

Entonces, si los efectos perjudiciales parecen ser más que los beneficiosos y encima estos últimos los podemos obtener siguiendo una dieta equilibrada ¿Porqué tanto estudio fomentando el consumo de cerveza? Es ahí donde aparecen las empresas cerveceras que son las que subvencionan estos estudios y publicaciones con el fin de aumentar el consumo de cerveza.

Así pues, es importante que pensemos de manera racional frente a titulares o noticias de esta índole que lleguen a nuestros oídos. Estos estudios pueden tener intereses económicos ocultos y nos pueden confundir. Si se quiere hacer un consumo moderado y esporádico de cerveza (u otra bebida alcohólica) que sea porque uno así lo desea. Sabiendo que aún siendo de baja graduación alcohólica contiene alcohol y por lo tanto unos perjuicios. Es cierto que en España el consumo de cerveza sin alcohol se ha incrementado en los últimos años, pero la conclusión es la misma.

La próxima vez que consumas una pieza de fruta, anima a todas aquellas personas que tengas a tu alrededor a hacer lo mismo. De esa manera seguro que promueves un hábito saludable.

BIBLIOGRAFIA

  1. Román J. La hidratación en los mayores. La cerveza como bebida hidratante [PDF] 2011. Consultado el 27 de marzo de 2013. Disponible en: http://www.cervezaysalud.es/pdf_actualidad_novedades/Manual_Cerveza_hidratacion_mayores_102.pdf.
  1. Villarino AL, Posada P, Roman J. Biblioteca de publicaciones científicas internacionales sobre consumo de cerveza y su posible relación con la salud de la población. Publicación del Centro de Información Cerveza y Salud. 2002; 1(7).
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